Esa canción me provoca nostalgia.
Tiene un sabor muy propio, sabe a amarillo, a niñez, a arena, a tibio.
Tengo 6 años, es un día de otoño de esos donde el sol ilumina más no calienta demasiado, está pronto a atardecer, yo estoy en una plaza jugando en la caja de arena, detrás mío hay uno de esos juegos metálicos con forma de iglú, tengo puesto ese chaleco verde de lana con un conejo en el pecho que mi madre tejió, ese que apretaba la cabeza y las orejas cuando me lo ponía, no hay ruido, me veo a mi mismo, alejado unos metros y desde la altura del suelo.
Frente a mi está ella, una niña, juega conmigo, no sé quien es pero si sé lo que representa.
Esa canción me provoca nostalgia.
Mi visión gira a nuestro alrededor lentamente mientras suena la canción, juegos de cámara, de desenfoque, como una película de autor, o algún vídeo musical.
Estoy dudando si la palabra es nostalgia, lo que acabo de describir, esta visión nunca sucedió, cada detalle fue implantado de forma consciente, no es un recuerdo pero podría jugar que se siente igual que uno.
La canción me provocaba algo, e intenta evocar alguna emoción, pero fui incapaz de encajarla en algún lugar, así que invente un recuerdo.
Y quizá suene algo triste, pero no es el único.
martes, 16 de abril de 2019
Una vida
sábado, 22 de diciembre de 2018
Pesadilla número 1: El visitante
El siguiente relato es la construcción de una serie de sueños recurrentes que tuve durante meses, tarde mucho tiempo en darme cuenta que estaban conectados y otro tiempo más para ordenarlos, en total son 3, acá va el primero.
El visitante
El sueño inicia con tres personas en una habitación, las paredes son de madera, una luz tenue ilumina el lugar, estaba yo sentado a la mesa, frente a mi la que parecía ser mi esposa, no lo era físicamente, su pelo era diferente, su cara, etc, pero con toda seguridad podría afirmar que era ella, a sus pies un perro viejo, no podría saber la raza, levantó la cabeza cuando lo mire, hicimos contacto visual y luego se volvió a recostar, no le di mayor importancia, la habitación era muy parecida a la casa de los antepasados de Marty Mcfly en volver al futuro 3, tenía ese aire de los campos de los Estados Unidos, y así como en la película, la tercera persona era un bebé en su corral un par de metros desde donde yo estaba, nadie habla, sólo se escucha el sonido de la madera ardiendo en la chimenea.
Algo cae del corral, no logro escucharlo, pero puedo ver algo por el rabillo del ojo, ella hace un ademán para levantarse, en eso con mi mano y un gesto con la cabeza le hago entender que yo lo hago, empujo la silla para llevarme y siento mi cuerpo muy pesado, viejo, cansado, con mucho trabajo logro incorporarme, siento una presión en el pecho, incomodidad, un malestar en la parte alta de la espalda y el cuello, el andar se me dificulta pero logro llegar al corral, veo al bebé y reconozco que no es mi hijo real, no se quien es, tenía un aire familiar pero sin serlo, entiendo como funciona el plano onírico y esa persona podría ser representación de cualquier otra persona, desconozco su identidad. Con esfuerzo logro alcanzar el objeto, un antiguo celular, un Nokia antiguo, de esos populares por el juego de la serpiente, me estiro para pasárselo al bebé y siento un golpe en la puerta, volteó a mirar a mi mujer quien todo éste tiempo ha estado sentada, con las manos en la mesa, mirando al frente, golpean por segunda vez, ella se sobresalta y veo como su puño se aprieta, estaba nerviosa, temerosa quizá, es entonces cuando me doy cuenta que no había comida en la mesa, no había nada... que habíamos estado haciendo? Esperando quizá? A quien?
La puerta comienza a abrirse pero desde mi lugar no puedo ver nada, intento dar un paso pero el bebé me toma de la mano que aún seguía estirada con el teléfono, me toma, veo su rostro y con un movimiento de su cabeza me manda un mensaje: no.
martes, 11 de diciembre de 2018
(Inspirado en) Adrián y yo
Cuando Adrián se fue solo dejó el recuerdo, un pequeño recuerdo flotando en su pecera vacía, yo estaba enferma y el estaba convencido que le saldrían pies y podría cuidarme, hizo una de sus acrobacias y salió fuera, era muy obstinado.
Puse nuestra canción...
Me siento muy sola...
lunes, 5 de noviembre de 2018
Es pena.
Dudo mucho que alguien se refiera a mi como una persona celosa, creo tener un grado de celo sano y controlado, lo «normal», pero eso no me exime de pensar cosas, tener ideas que no necesariamente tengan que ver con la infidelidad, más bien con la vida de pareja, me explico:
El pasado fin de semana mi mujer tuvo una reunión con una antigua amiga, se supone que llegaría más gente, la cual no llegó, pero si lo hizo su antiguo ex, si siempre estuvo invitado nunca me lo comentó, pero en si ese no es el problema, ella es libre de ver a quien quiera, el problema creo que soy yo, por conocer su historia, su pasado, de como ella estaba arrepentida de haberlo engañado, y paralelamente arrepentida de no haber terminado conmigo a tiempo, entonces viene a mi mente ese viral de como unas personas se encuentran con el amor de sus vidas, sus caras, sus gestos... hará ella lo mismo?, busque el video y deje un comentario...
«Así que eso siente ella cuando lo ve...»
A pesar de todo nuestra relación es más simple de lo que parece, nos queremos, nos necesitamos, nos extrañamos, somos un equipo y ambos queremos lo mismo, pero también ambos sabemos que no estamos enamorados, pero como dijo mi psicólogo una vez, se puede vivir sin mariposas en el estómago.