martes, 10 de noviembre de 2009

Adios SM-52...


Siendo prensista era muy facil hacer nuestro trabajo, solo se trataba de seguir ordenes y hacerlo con la mejor calidad que podiamos, yo desbordaba.
Al principio, cuando entre en el rubro de la imprenta, no me gusto, para ser sincero, no me gusto nada; Pero dado a que de niño siempre se me enseño a terminar lo que empezaba, decidi terminarlo, cuando entre a la ENAG, Escuela Nacional da Artes Graficas, , como muchos pense que me enseñarian sobre temas de dibujo, en cual siempre demostre un gran talento. Enorme fue mi sorpresa al darme cuenta que, de dibujo, la escuela bien poco tenia que ver..., Artes Graficas se definia en ese tiempo como al arte de imprimir, no al ser un artista como tal, pasaron los años y decidi quedarme, solo por terminar lo que empece, ya veria que hacer al egresar de cuarto, aun que muchas posibilidades no tenia, ya que mis padres no contaban con un gran capital como para mandarme a estudiar a la U.
Los primeros dos años eran iguales en cualquier colegio de santiago, y ya en tercero se empezaba con la especialidad, asi que esos dos años pasaron muy rapidos sin grandes cambios en mi vida, cuando llegue a tercero me enfrente cara a cara con el mundo laboral, ya que el colegio era el pionero en implementar el plan "Dual Vulcano", traido directamente de Alemania, que consistia en asistir a trabajar a una empresa determinada semana por medio. Nuestra vida escolar se dividio en la semana escuela, semana empresa.
Al principio no me gustaba nada lo que hacia, aunque se me hacia demanciado facil, asi pasaba las tardes de mi semana empresa, odiando lo que hacia, asistia cuando queria, llegaba tarde, me iba al cine, durante tercero medio creo que vi casi todas las peliculas del cine en estreno, y yo creo que asi hubiera sido mi vida el resto de lo que me quedaba de colegio de no ser por un maestro que tuve, quien me dijo: "Mas que hacer siempre lo que quieres, es querer siempre lo que haces", me sacudio como concepto, a tal punto que termino gustandome lo que hacia, y como me resultaba facil, y era bueno, me gusto aun mas.
He trabajado en muchas maquinas, soy un hombre de maquinas, tengo en mi llavero un rodamiento de la primera maquina en la que trabaje, una multilith 1250. Las maquinas que conosco son : La Rioby 340 K np, la multilith 1500 (doble carta), la Roland favorite, Roland 202, GTO 52-4, Sor-Z, GTO-Z, Print Master 52-2, la SM 102-2, la SM 102-4 y mi favorita, la SM 52-4 (cuatro colores) . Llevo algo mas de cuatro años en mi trabajo actual, me gustaria que me vieran algunos profesores que tuve, los que pensaron que no lo lograria, que me vean ahora, los mismos que me buscaban colegio para que me cambiara...
Durante mi vida, siempre he ido acendiendo, y mas en el rubro donde trabajo, ya que esta lleno de escalones, los cuales los subi muy rapido, creo que aun no alcanzaba a disfrutar al tope las maquinas cuando me sacaron de ellas.
Ahora me converti en el jefe y le dije adios a las maquinas, las que en un principio tanto odie, y despues tanto ame.
Se que debe de ser dificil entender el sentimiento, asi como yo no entiendo la pasion del futbol, la gente no entiende el amor por las maquinas, menos la pasion de correrla a 15.000 tiros por hora...
Si me preguntaran si me gusta lo que hago ahora, diria que no, soy bueno y creo que comenzara a gustarme con el tiempo, no es un trabajo aburrido y mucha gente depende de mi, pero aveces extraño mi SM-52.

El siguiente video, no es mio, lo encontre en youtube, pero tambien grabe uno asi una ves, es la Speed Master 52-2 (dos colores) a 15.000 tiros por hora...

sábado, 31 de octubre de 2009

¿Matrimonio en retirada?

Siguiendo con el tema del matrimonio.¿Matrimonio en retirada?, se contrapone un poco con el articulo anterior, es que este se basa en mujeres mas jovenes.
Lo siguiente lo encontre cureosando en Internet:

El matrimonio parece estar sufriendo cambios profundos. El año 1982 por cada 100 mujeres mayores de 15 años un poco más de 49 estaba casada. Dos décadas después algo menos de 45 lo estaba, registrándose una caída de 9% en la proporción de mujeres casadas. Por razones relativamente obvias la población masculina presenta tendencias similares. Pero quiero mirar estos cambios desde la perspectiva de la mujer porque probablemente sea ella la que esté liderando estas tendencias que son algo más profundas de lo que estos números pueden revelar a primera vista.

Las tendencias efectivas quedan algo ocultas porque en los 20 últimos años la población envejeció y así, por ejemplo, entre las mujeres de más de 15 años la proporción que tiene menos de 40 años cayó desde un 47 a un 38%. Los cambios principales están ocurriendo en las mujeres más jóvenes. Por ejemplo, en las mujeres de 20 a 24 años la proporción de casadas en los últimos 20 años cayó desde un 38 a un 19%. En el grupo de edad de 25 a 29 años esa caída fue desde un 62 a un 44%, e incluso en el grupo de 30 a 34 se observó el mismo fenómeno al caer en las últimas dos décadas de 71 a 58%. Todas estas variaciones superan largamente el 9% señalado al inicio.

¿Qué hay detrás de estas tendencias? Desde luego un aumento importante en las oportunidades educacionales que seguramente invitan a una postergación del matrimonio entre las más jóvenes, pero, claro, este fenómeno no ayuda demasiado a explicar la caída en los matrimonios a edades en que los estudios universitarios han quedado hace rato atrás. Por cierto, que el matrimonio haya retrocedido no significa necesariamente que ocurra lo mismo con la vida en pareja.

Por ejemplo, la proporción de mujeres de 25 a 29 años que vive en pareja sin estar casada ha subido desde un 4,5 en 1982 a un 14,3% el 2002. Variaciones similares han ocurrido entre las mujeres de 20 a 24 años y de 30 a 34 años. Es difícil pensar, especialmente en los dos grupos más jóvenes, que esta tendencia sea en lo principal la consecuencia de rompimientos matrimoniales prematuros. Más bien parece responder a un menor apego al matrimonio que también se refleja en que la soltería entre las mujeres más jóvenes ha crecido en forma importante en las dos últimas décadas: 8 y 5 puntos porcentuales en las mujeres de 25 a 29 años y 30 a 34, respectivamente.

El matrimonio, entonces, parece haber perdido valor para las mujeres en Chile. Si se quiere esto es el resultado de que se ha alterado el balance entre beneficios y costos. Los primeros parecen haber caído mientras que los segundos parecen haberse mantenido. No es fácil establecer los factores que explican este hecho, pero sabemos que las mujeres han ganado en independencia económica. Se han ido incorporando cada vez con más intensidad a la fuerza de trabajo y en ámbitos cada vez más diversos. El matrimonio, como refugio y protección, ha ido quedando en el pasado. Por consiguiente, las dimensiones económicas, e incluso sociales, del matrimonio han perdido aceleradamente importancia. En esta nueva realidad adquieren vigencia otras dimensiones del matrimonio. Estas tienen mucho que ver con el papel central que juega esta institución en el ámbito de nuestra esfera privada, aquella en la que nos refugiamos para adquirir el poder de configurar un mundo, no importa cuán pequeño, que refleje nuestras aspiraciones y dote de un sentido nuestras vidas, algo que el mundo moderno de seres anónimos que habitamos difícilmente nos permite hacer.

Claro que para que el matrimonio contribuya efectivamente a la construcción de un mundo propio se requiere una aceptación y validación del otro. En el caso de la mujer esa aceptación y validación está lejos de conseguirse. Desde luego estamos entre los países más convencidos de que la vida familiar se resiente cuando la mujer trabaja o que una mujer que trabaja no puede establecer una relación tan cálida y sólida con sus hijos como una madre que no trabaja. Lo creemos a pesar de que la evidencia empírica internacional es poco conclusiva. Estas actitudes le abren poco espacio a la mujer y claramente no contribuyen a aceptarlas y validarlas en toda su complejidad.

Otro botón de muestra: en la discusión reciente sobre el divorcio ¡qué poco se habló sobre los efectos en el bienestar de las mujeres! Sólo había espacio para los efectos sobre los niños, empleándose además estadísticas de dudosa calidad. Realmente muy pocos se preguntaron por qué en el mundo son las mujeres las principales defensoras del divorcio. ¿Tiene sentido? Aquí la evidencia empírica parece darles la razón. Algunos datos de estudios recientes sugieren que la introducción del divorcio unilateral en Estados Unidos redujo la tasa de suicidios de las mujeres en alrededor de 20% y la tasa de violencia doméstica hacia mujeres en un 6%, entre otros datos significativos. Si sumamos todos estos factores no resulta tan extraño que la mujer haya tomado alguna distancia del matrimonio. Curiosamente la ley de divorcio, al facilitarle a la mujer la salida del matrimonio y por tanto reducir los eventuales costos del mismo, puede convertirse en una promotora inesperada del matrimonio entre las más jóvenes. Por cierto, también se requiere una renovación profunda de la visión del trabajo de la mujer.

El tercer intento

Lo siguiente lo escuche en la radio, lo busque y lo lei, tenia ganas de hacer mi propia descripcion del tema pero por falta de tiempo no pude, asi que lo pondre tal como lo encontre:

Aumenta el número de chilenos que se casa por tercera vez

Enrique Torres (50) se casó por primera vez cuando tenía 24 años, con una pareja siete años menor. La convivencia no fue "miel sobre hojuelas" y pensó en la opción de continuar su vida como soltero. El plan se complicó con la llegada del primer hijo, pero el final fue sólo una cosa de tiempo: la ruptura llegó en el quinto aniversario de bodas.

Con más de 30 años, decidió intentarlo de nuevo convencido de no repetir los errores. Pero su interés por dar todo a su pareja lo llevó a endeudarse de más y los problemas económicos se encargaron de deteriorar una relación que alcanzó a durar sólo seis años.

Pero esas experiencias no lo desanimaron. Probó una tercera vez y se casó a los 43 años. Sus familiares y amigos le decían que cómo podía ser tan valiente o para qué se casaba de nuevo. "Pero sentía que había aprendido de mis costalazos. Con mi pareja tenemos más afinidad en las cosas que hacemos y lo que nos queda de vida queremos disfrutarla juntos", afirma.

Al examinar los primeros matrimonios en Chile destaca el hecho de que mayoritariamente provienen de solteras y solteros: del total de matrimonios de 2006 -58.155-, el 94% correspondía a personas sin vínculo legal. Sin embargo, al igual que Enrique, cada vez más personas llegan a las terceras nupcias. Las cifras de las Estadísticas Vitales del INE son categóricas: si en 1997 sólo cinco personas contaban con dos matrimonios previos a la hora de dar el "sí", en 2006 el panorama fue muy diferente: 87 personas se acercaron al Registro Civil para intentarlo por tercera vez.

EL PESO DE LA LEY
La nulidad del matrimonio, justificada por la incompetencia del oficial civil, era una práctica común en el país desde 1925 en adelante. Poner fin a una unión era un trámite complejo y muchas parejas optaban por no casarse, explica Edmundo Campusano, sicólogo de la Universidad Central: "Separarse era muy difícil y había incluso que mentir. La modificación de la le-galidad permitió un cambio", destaca Campusano.

La promulgación de la ley de divorcio el 18 de noviembre de 2004 facilitó el proceso: sólo hay que acreditar que la pareja no vive junta hace tres años o existe la posibilidad de iniciar de forma unilateral los trámites de divorcio. Fue una invitación a embarcarse en una nueva relación de pareja.

ESTABILIDAD Y MADUREZ
En promedio, los matrimonios en Chile duran 11 años, y si la edad común en que se casan las personas por primera vez bordea los 30 años (29,8 años los hombres y 26,7 las mujeres, según cifras del INE), la edad de las terceras nupcias está próxima a las cinco décadas.

Esa mayor edad a la hora de dar el tercer "sí" hace la diferencia en el modo de enfrentar la relación amorosa, explica Campusano. Son personas que con un proyecto de vida completo, no tienen las in-certidumbres de los 20 ó 30 años y que cuentan con una vida social estable. Lo mismo sucede con su situación económica.

El matrimonio es relevante para esa generación. "Tienen el concepto de que las relaciones se deben concretizar casándose y eso les entrega estabilidad económica y emocional", comenta el sicólogo de la U. Central.

Ana María Zlachevsky, directora de la Escuela de Sicología de la Universidad Mayor, complementa que las posibilidades de éxito son mayores en una tercera oportunidad. "Si se casan por tercera vez es porque están más conscientes de querer estar en pareja, existe una voluntad de mantener una relación estable, de acompañarse en la última etapa de la vida", dice la sicóloga.

La reflexión frecuente del primer matrimonio de "contigo pan y cebolla" y que el amor todo lo soluciona no existe en un tercer intento: "Es una relación donde las reglas están claras. Cada uno conversa las cosas que son importantes antes de comenzar el matrimonio, como qué entienden por fidelidad, por compañía, cómo van a pasar las vacaciones, entre otros temas", concluye Zlachevsky.

Angustia adolecente


Placebo es un grupo que de verdad me encanta, desde el primer disco y la forma en que han ido evolucionando, pasando por etamas romanticas, o mas electronicas, la primera vez que los escuche fue en la casa de un amigo, Sergio piña, en un carrete en la media, despues de eso, fue solo dejarme llevar.
El tema que pongo acontinuacion es una de mis mas grandes favoritos, tambien lo tocaron la primera vez que vinieron a Chile, el 15 de marzo de 2005, fue en la estacion mapocho, fue el ultimo tema, cuando empezo, rapidamente me fui al final, detras de toda la gente, me tire al suelo y prendi un cigarro, la gente se esfumo, eramos mi cigarro, placebo y yo.

Letra del tema...

Angustia Adolescente

Dirige el faro del coche
Directo a mis ojos
Como la carretera de la muerte
Estoy paralizado
Ves a través de mi disfraz

En el auto cine
Doble sesión
Tira de la palanca
Rompe la fiebre
Y di tu último adiós

Desde que nací comencé a decaer
Ahora nunca nada sale como quiero

Un gesto fluido
Como retrocediendo en el tiempo
Atrapado en ámbar
Petrificado
Y aún insatisfecho

Aires y lujos sociales
Tan divina elocución
Seré fiel a mi aguja
y mi pérdida de tiempo favorita
Ambos débiles y sublimes

Desde que nací comencé a decaer
Ahora nunca nada sale como quiero