viernes, 14 de junio de 2019

Santiago

Enviado al concurso de micro cuentos: Santiago en 100 palabras.

Es otoño, el sol el en horizonte casi desaparece, son las 19 hrs y toca tomar la bicicleta y volver a casa.
Departamental, Salesianos, Carlos Valdovinos, Matta, 10 de Julio, Alameda.
Llegando al centro la caletera deja de sentirse fría, oscura y solitaria.
Las luces de los ciclistas te dan la bienvenida, salen a tu encuentro para hacerte compañía, las ciclovías te protegen del ímpetu de algunos, se sienten conocidas, cada curva, cada grieta se siente familiar. Los edificios altos te cubren del viento y sus luces decoran el paisaje, el cemento tibio te conforta y la ciudad te abriga.

Como cada día

Enviado al concurso de micro cuentos: Santiago en 100 palabras.

Ocurre todos los días, una vez al día, por la mañana frente al espejo...
Mirando a aquel extraño en el reflejo pienso en que después de esta vida no hay más... sólo el final... el vacío... el silencio.
Una angustia profunda me inunda el pecho y cuando las lágrimas comienzan a brotar siento a alguien a mis espaldas; todos tienen que ocupar el baño- me dice al pasar.
Quizá mañana- pienso.

Despedida ideal

Enviado al concurso de micro cuentos: Santiago en 100 palabras.

Pasé otra vez por la plaza afuera del colegio donde nos vimos por última vez. Mi mente se empeña en recordar las cosas como no sucedieron.
No era otoño, no era atardecer, no sonaba esa canción, nunca nos dijimos adiós, no eras perfecta.

martes, 16 de abril de 2019

Una vida

Esa canción me provoca nostalgia.
Tiene un sabor muy propio, sabe a amarillo, a niñez, a arena, a tibio.
Tengo 6 años, es un día de otoño de esos donde el sol ilumina más no calienta demasiado, está pronto a atardecer, yo estoy en una plaza jugando en la caja de arena, detrás mío hay uno de esos juegos metálicos con forma de iglú, tengo puesto ese chaleco verde de lana con un conejo en el pecho que mi madre tejió, ese que apretaba la cabeza y las orejas cuando me lo ponía, no hay ruido, me veo a mi mismo, alejado unos metros y desde la altura del suelo.
Frente a mi está ella, una niña, juega conmigo, no sé quien es pero si sé lo que representa.
Esa canción me provoca nostalgia.
Mi visión gira a nuestro alrededor lentamente mientras suena la canción, juegos de cámara, de desenfoque, como una película de autor, o algún vídeo musical.
Estoy dudando si la palabra es nostalgia, lo que acabo de describir, esta visión nunca sucedió, cada detalle fue implantado de forma consciente, no es un recuerdo pero podría jugar que se siente igual que uno.
La canción me provocaba algo, e intenta  evocar alguna emoción, pero fui incapaz de encajarla en algún lugar, así que invente un recuerdo.
Y quizá suene algo triste, pero no es el único.